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¿Cómo influye la inteligencia emocional en tu empresa?

En el año 1974 el psicólogo estadounidense Herbert Freudenberger, introdujo el término burnout, para hacer referencia a la sensación de agotamiento, decepción y pérdida de interés por la actividad laboral que se manifiesta en las personas a causa del  desgaste diario con su trabajo. Ante esta situación, surge lo que le llamamo inteligencia emocional, el cual se populariza en 1995 gracias, al también psicólogo, Daniel Goleman, quién popularizó su libro Inteligencia Emocional, en el que se explica muy bien la importancia de las emociones para comprender las relaciones humanas y el éxito de las personas que saben relacionarse, tanto en lo personal como en el ámbito laboral. 

Desde luego, lo que aprendes leyendo el libro, no solo te servirá en tu día a día como scrum master o coach, sino que lo podrás aplicar prácticamente en cualquier aspecto de tu vida.

¿Qué es la inteligencia emocional?

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La inteligencia emocional es esa capacidad de una persona para utilizar las emociones propias, y ajenas, de manera proactiva, como una herramienta para guiar sus pensamientos, acciones que le permitirán mejorar el razonamiento y la toma de decisiones.

Por otra parte, inteligencia significa la capacidad de la mente para aprender, razonar, analizar y tomar decisiones. En el caso de la inteligencia emocional es esa capacidad, pero para comprender los sentimientos y lo que ocurre con ellos. Además, permite tener autocontrol de las emociones, una facultad necesaria para mantener vínculos con  terceros y comportarse de una manera socialmente aceptable.

Ahora bien, la fusión entre la inteligencia emocional y la inteligencia, permiten a una persona tener mejor calidad de vida, un mayor nivel de autoconocimiento y una mejor empatía con el mundo que lo rodea.

¿Cómo influye en tu negocio?

Si contamos cierta cantidad de empleados, lo ideal es que cada uno de ellos tenga un rol y unas tareas asignadas según sus capacidades, destrezas, habilidades y competencias, sin embargo, puede llegara a suceder que esto no pase así tal cual como debería desarrollarse, puesto que ante la ausencia de habilidades o destrezas que permitan un mejor desempeño, el empleado podría tener dificultades y obstáculos para desarrollar y llevar a cabo sus tareas de una forma efectiva. 

El no contar con la capacidad para entender y gestionar las emociones puede generar en la persona afectaciones personales que influyen directamente en sus tareas laborales.

Estrés, ansiedad, aislamiento social, poca tolerancia a la frustración, problemas para trabajar en equipo, dificultad para concentrarse y bloqueos mentales, son solo algunos de los hechos y variables que pueden suceder.

Pero ahora bien, ¿Qué pasa si nuestros empleados tienen un manejo de la inteligencia emocional? fácil, las personas podrán desarrollar sus actividades, tareas y responsabilidades manteniendo un buen desempeño, así como una motivación, bienestar y satisfacción laboral.  

Esto es posible debido a que la inteligencia emocional contribuye a la implementación de estrategias que tienen como prioridad el beneficio del talento humano que conforma una organización. 

Una efectiva gestión emocional influye de forma significativa en el bienestar, la satisfacción, la motivación y la productividad, otorgándole a tus trabajadores un entorno laboral óptimo y adecuado, lo que les facilita percibir que, en tu empresa, se puede lograr un crecimiento, tanto profesional, como personal, en donde su aprendizaje no solo se limita al ámbito laboral, sino que también influye de forma positiva en diversas situaciones sociales, siendo entonces las dinámicas laborales una actividad primordial y necesaria.

Características 

CARACTERISTICAS-INTELIGENCIA-EMOCIONAL

Según estudios de expertos como Doris Martin y Karin Boeck, identificaron un par de características sobre el tema de la inteligencia emocional:

1. Reconocer las propias emociones: 

Hacer una apreciación y dar nombre a las propias emociones. Aquellas personas que saben por qué siente de una forma y cómo se sienten, son capaces de manejar sus emociones, controlarlas y ordenarlas de manera consciente. 

2. Saber manejar las propias emociones:

Aunque las emociones no se pueden desconectar o evitar, la persona tiene capacidad para conducir, controlar y manejar las reacciones emocionales, sustituyendo el comportamiento innato y primario por formas de comportamiento ya aprendidas en la sociedad. 

3. Utilizar el potencial existente: 

Un coeficiente intelectual por sí solo no es suficiente para obtener unos buenos resultados en el cumplimiento de los objetivos de las competencias asignadas, también son necesarias otras buenas habilidades, como la perseverancia, la motivación, ser capaz de sobreponerse a las frustraciones o fracasos y tener confianza en uno mismo. 

4. Ponerse en el lugar del otro: 

La comunicación emocional no necesita ser verbal, es una disposición a escuchar, comprender pensamientos y sentimientos del otro. 

5. Establecer relaciones interpersonales: 

Una buena relación con quienes te rodean, depende de nuestra capacidad de crear y cultivar las relaciones, de resolver los conflictos personales y de captar los estados de ánimo del otro. Estas cualidades emocionales, son posibles aprenderse y desarrollarse mediante el esfuerzo por captar de manera consciente las propias emociones y las de los demás.  

En definitiva, ni el coeficiente intelectual ni los diplomas universitarios, ni el cargo que tengas tu o tus empleados, determinan del todo el profesionalismo de una persona, si no, la inteligencia emocional, la cuál va bastante apalancada y relacionada con el mindfulness.

¿Quieres aprender sobre cómo manejar tus emociones y llevarlo al ámbito laboral, bien seas un empleado o sea tu propia empresa?

Tenemos un próximo curso de Inteligencia Emocional para ti.

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